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¿Hacia dónde va el derecho?

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Jorge Fernando Perdomo Torres

Abogado Universidad Externado de Colombia, Máster en Derecho Comparado y Doctor en Derecho por la Universidad de Bonn (Alemania), Posdoctor en Derecho por la Universidad de Bolonia (Italia), Experto Universitario en Victimología por la Universidad de Sevilla (España). Autor de múltiples libros y artículos en diversos idiomas.

Muy difícil predecir el camino o sendero que tendremos que recorrer en materia jurídica en los próximos tiempos, no obstante deseo plantear una tesis a partir de lo observado durante mi ejercicio del Derecho y, desde ya lo digo, a partir de analizar lo que ha pasado con la teoría social y algunas de sus disciplinas, la sociología y la filosofía.

El Derecho y entonces su estudio, aventuro esta tesis, va a avanzar o se va a desarrollar en torno a lo que vaya sucediendo con la teoría social y el estudio de la sociedad, pues el Derecho, como ciencia y como práctica, se encuentra directamente vinculado a la sociedad donde tiene vigencia, recibiendo su influencia y, al mismo tiempo, moldeándola.

Pero miremos que ha pasado hasta ahora. Lo que conocemos del Derecho como ciencia y su estudio ha estado íntimamente relacionado con la visión de la ciencia social sobre Estado y la sociedad. Y esta visión, no cabe duda, ha dependido del estado de la sociedad y el mundo, y la forma como, por ejemplo, la filosofía ha hecho suya la sociedad.

A partir del racionalismo e individualismo de Descartes se construyeron discursos sobre el Estado y el Derecho que podríamos llamar totalizantes, holísticos y generales, verdaderos sistemas de pensamiento; filósofos como Kant y Hegel o toda la escuela agrupada bajo la rúbrica del idealismo alemán, así como todos los filósofos que podríamos llamar “modernos” o de la modernidad, crearon modelos jurídicos y de justicia, de la mano de los conceptos que la historia les estaba entregando, la libertad, la igualdad y la solidaridad, las ideas de la revolución francesa, ideas que estos filósofos celebraron como “el acontecimiento más hermoso de la historia”.

Esta modernidad fue un largo proceso marcado por la secularización de la sociedad civil, por el predominio de la razón y la idea del hombre libre, ideas en las que el sujeto era el centro del pensamiento; había un centralismo del Derecho en torno al ser humano y estas ideas se propagarían e influirían en la idea del Estado como Social de Derecho. Son ideas de la sociedad de amplio rango que podríamos definir con Jean Francois Lyotard como “grandes narrativas”. Entonces, las observaciones de le teoría social sobre la sociedad nos dieron la pauta del Derecho y de su estudio. Algunas teorías sociológicas como las representadas por Carlos Marx, Emile Durkheim o Max Weber intentaron entender también la modernidad.

Pero, como diría NietzscheDios ha muerto” o con Marshall Bermanntodo lo sólido se desvanece en el aire”. Estas frases han sido objeto de muchas interpretaciones y existe consenso sobre que no refieren su sentido gramatical, y obviamente aquí no deseo entrar en esa discusión, las utilizo solamente para acentuar que esa centralidad del pensamiento, esos fundamentos últimos del discurso de la ilustración y el humanismo, los macro relatos a los que hemos estado acostumbrados  han venido cambiando, y cambiando en la teoría social de la posmodernidad, a través del abandono paulatino de categorías tradicionales como el individualismo, cambiando hacia las ideas sociales menos generales y más enfocadas en sistemas y comunicación, pequeños relatos han dicho los filósofos del posmodernismo. A finales del siglo pasado el sociólogo Niklas Luhmann propuso una teoría de la sociedad a partir de la teoría de los sistemas, lo que sugiere una macro explicación de la sociedad, pero donde hay diferenciación, nuevos sistemas y subsistemas, todos autónomos que comunican.

La posmodernidad refiere, un cambio de época, con contornos todavía muy imprecisos y confusos, donde desaparece un criterio único de verdad tomando su lugar sistemas de valores disímiles. No hay nuevas filosofías generales con pretensiones generales, hay deconstrucción de las existentes acudiendo a rasgos específicos de la actualidad como el respeto a los proyectos sociales e individuales de las personas, en esa medida respeto por la diversidad, la tolerancia hacia distintas opciones sociales y los discursos sobre la sociedad y su realidad, de esa forma respeto por el caos, el riesgo, el conflicto, la globalización, la tecnología (elementos fundamentales del nuevo paradigma), los medios de comunicación y las redes sociales. Muchas de estas cosas eran negadas o sencillamente no consideradas por los meta relatos.

De modo que, en mi opinión, el derecho se ha venido moviendo hacia allá, mantenemos unas ideas de Estado y de Derecho, ideas que tal vez aún no claudican, no están maduras para claudicar porque hacen parte de la esencia de toda sociedad organizada, pero asimilamos y dedicamos esfuerzos argumentativos en derecho para temáticas parciales, otras narrativas como el feminismo, los derechos de las minorías (grupos étnicos, comunidad LGBTI, etc.), los derechos propios de los fenómenos migratorios, los derechos emergentes y nos preocupamos mucho por el significado e impacto de la tecnología en el derecho.

Mientras la posmodernidad abra espacios para pensar y los meta relatos no permitan explicar esa realidad, o no directamente por lo menos porque no han estado enfocados en esas realidades, el derecho seguirá avanzando hacia allá.

(...) el Derecho, como ciencia y como práctica, se encuentra directamente vinculado a la sociedad donde tiene vigencia, recibiendo su influencia y, al mismo tiempo, moldeándola.

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